Cómo tratar el cutis graso
Recuerda aplicar las soluciones con golpecitos suaves para cerrar los poros y producir menos sebo.
Se trata de un problema muy frecuente, pero no por ello debemos acostumbrarnos a él. Decimos que tenemos cutis graso cuando la piel empieza a producir más aceites naturales (que utiliza para protegerse de los agentes externos) . El objetivo es mantener la hidratación, pero trae como consecuencia acné, brotes, brillo indeseado y más. Conoce cómo tratar el cutis graso en este artículo.
El aceite que se produce de forma natural en la piel, llamado sebo, es producto del trabajo de las glándulas sebáceas. Cuando esta producción es en exceso, el resultado es una piel aceitosa, de feo aspecto, como que siempre está mojada o grasosa, etc.
Cutis graso: ¿por qué?
Varios son los factores que inciden en la producción excesiva de sebo, como puede ser el estrés, el uso de anticonceptivos orales, los cambios hormonales, el embarazo, la alimentación, la falta de exfoliación y limpieza y los factores genéticos.
Lo que puedes tomar como “positivo” es que, si tienes la piel grasa, cuando envejezcas tendrás menos arrugas que si tuvieras la piel seca. Pero como para ello falta tiempo, es bueno que empieces a tratar tu cutis oleoso lo antes posible.
Recetas naturales para el cutis graso
Con estas técnicas caseras la piel de tu rostro, principalmente, se verá muy bonita, jovial y cuidada.Limpieza todos los días
Recuerda llevar una rutina de limpieza a diario para que el sebo esté bajo control. Empieza limpiando la piel con agua tibia (no muy caliente), para eliminar el exceso de aceite. No uses productos hidratantes para lavar la dermis: lo mejor es el jabón neutro o bien aquellos diseñados específicamente para las pieles grasas. Si tiene acne (o eres propensa a ello), lava con un jabón antibacteriano dermatológico.
Seca la piel usando una toalla, paño o pañuelo limpio y seco, dando golpes suaves, no restriegues. Después, aplica una loción astringente (que sea del tipo “no comedogénico” si la vas a comprar). Una excelente opción natural es el agua de hamamelis. Otra es hacer una infusión de salvia y dejar enfriar. En cualquiera de los casos, aplica con golpecitos suaves para cerrar los poros y producir menos sebo.
Haz mascarillas y masajes
Recuerda llevar una rutina de limpieza a diario para que el sebo esté bajo control. Empieza limpiando la piel con agua tibia (no muy caliente), para eliminar el exceso de aceite. No uses productos hidratantes para lavar la dermis: lo mejor es el jabón neutro o bien aquellos diseñados específicamente para las pieles grasas. Si tiene acne (o eres propensa a ello), lava con un jabón antibacteriano dermatológico.
Seca la piel usando una toalla, paño o pañuelo limpio y seco, dando golpes suaves, no restriegues. Después, aplica una loción astringente (que sea del tipo “no comedogénico” si la vas a comprar). Una excelente opción natural es el agua de hamamelis. Otra es hacer una infusión de salvia y dejar enfriar. En cualquiera de los casos, aplica con golpecitos suaves para cerrar los poros y producir menos sebo.
Haz mascarillas y masajes
Con estas dos técnicas podrás reducir la producción de aceites en la piel. Los ingredientes de las mascarillas son fáciles de conseguir y los masajes ayudan a mejorar la circulación de la sangre y a evitar la grasa.
Mascarilla para cutis grasos.
Cómo prepararla:
Es una mascarilla astringente que exfolia la piel y la deja suave y tersa. Mezcla para obtener una pasta y aplica haciendo círculos suaves en todo el rostro. Deja actuar 15 minutos y enjuaga con agua tibia. Repite cada tres días.
Mascarilla para cutis grasos.
Ingredientes;
2 cucharadas de yogur natural.
½ cucharada de agua de hamamelis.
Cómo prepararla:
El yogur puede ser cualquiera que tengas en casa. Toma con los dedos cuando lo hayas mezclado con el hamamelis y aplica, como si fuera una crema, por todo el rostro. Enjuaga luego de diez minutos con agua tibia.
Alimentación saludable:
Como hemos dicho antes, la comida tiene mucho que ver con la piel. Para evitar el cutis graso es preciso llevar una dieta equilibrada y rica en fibras. Consume más alimentos de origen vegetal (frutas, verduras), así como también cereales integrales, legumbres y frutos secos. Las vitaminas y los minerales que te aportan te ayudan a mantener la dermis sana. Bebe mucha agua y consume aceites de buena calidad, como el de oliva extra virgen. Evita las grasas, los fritos, las carnes rojas y la comida rápida.
Ejercicio
Hacer actividad física te puede ayudar a liberar las toxinas que se acumulan en la piel y provocan el cutis graso. Al transpirar, permitirás que los poros eliminen “lo que les sobra” y se lavarán. Se recomienda hacer ejercicio dos o tres veces a la semana. Elige la disciplina que más te guste.